Para llegar a posibles personas donantes y quienes crean iniciativas, una organización necesita presencia en línea. Crear una presencia digital sólida es difícil para cualquier entidad y puede implicar altos costes que muchas organizaciones no pueden permitirse. Sin embargo, existe una manera de hacerlo sin contratar personal especializado en redes sociales ni realizar grandes inversiones iniciales: las iniciativas en línea.
El auge de las comunidades en línea
Las comunidades digitales traspasan fronteras y diferencias culturales. Pasamos gran parte de nuestro tiempo en internet, y las comunidades en línea se han convertido en un espacio social donde la información se comparte y se vuelve a compartir constantemente.
Estas comunidades también han adquirido una función social propia: como individuos, podemos involucrarnos, comentar y participar activamente en las conversaciones digitales.
En nuestras redes sociales creamos, compartimos y difundimos información y contenido a nivel global.
Este tipo de interacción también tiene repercusiones fuera del mundo digital. Internet es el medio principal entre los adolescentes y jóvenes adultos, superando ampliamente a la televisión. Más del 70% de las personas de entre 16 y 20 años envían y reciben correos electrónicos a diario, y casi la misma cantidad chatea cada día por Messenger o Facebook Chat. Muchos de nosotros visitamos Facebook o YouTube más de una vez al día para conectar con amistades y participar. Rara vez pasamos más de unos minutos conectados, pero piensa en cómo podrían aprovecharse esos minutos. Nos sentimos atraídos por comunidades en línea sociales y estimulantes, donde podemos interactuar y entretenernos.
Rara vez distinguimos entre actividad social y actividad con propósito; igual que en un café o un festival, compartimos información, risas y momentos.
La llegada de las iniciativas digitales
Las nuevas personas que crean iniciativas son quienes recaudan fondos a través de sus propias redes sociales, usando los espacios digitales como entornos sociales donde se mezclan diversión y propósito. Compartir continuamente información y proyectos relacionados con una organización genera atención y atrae nuevos recursos. Un amigo que te pide apoyo a través de Facebook o Instagram es mucho más efectivo que un comunicado de prensa de la organización.
Las recomendaciones de amistades son confiables porque provienen de una fuente conocida.
Con el tiempo, la organización también se convierte en una fuente reconocida y digna de confianza, sin haber tenido que hacer tanto esfuerzo directo —las personas usuarias hacen parte del trabajo por ella.
Quienes crean iniciativas usan sus redes para recaudar fondos en favor de la organización que apoyan e implican a sus amistades en la causa, del mismo modo que si hablaran de ella en persona. Sin embargo, muchas de estas personas no son miembros de la organización que apoyan, ni necesariamente quieren serlo. Esto es algo que las organizaciones deben aceptar si quieren aprovechar todo el potencial de las iniciativas digitales.
El acceso gratuito de las organizaciones a las comunidades digitales
La recaudación de fondos en línea ofrece a las organizaciones una puerta de entrada a las comunidades digitales, a través de las personas usuarias de redes sociales. Aunque los anunciantes lo han tenido difícil para acceder a estos espacios, las organizaciones tienen una ventaja: representan causas que inspiran y generan conversación.
Mediante una plataforma de recaudación de fondos en línea, las organizaciones pueden integrarse en las comunidades digitales y convertirse en el tema del que muchas personas quieren hablar.
Crédito de imagen: Viola Ng